Hace muchos años había una mujer muy linda; todos la querían porque era muy buena persona, hasta que un día quedó embarazada.
Pasó nueve meses de embarazada, hasta que al otro día nació la bebé. Era hermosa, como sus padres.
Pasaron diez años y su hija amaba la naturaleza. Eso a los padres les pareció muy raro, pero bueno: iba para la escuela con una flor o con una especie de planta. Sus compañeros se reían de la niña, y eso no les gustaba a sus padres.
Así pasaron ocho años. Pero era una niña muy mala y grosera, hasta que un día se escapó de su casa. Sus padres, al otro día, fueron a donde la policía, y en una semana nada que la encontraban.
La mujercita estaba perdida en el bosque, pero vio a un espíritu llegando hacia donde ella estaba, y le dijo:
—Sé que te gusta mucho la naturaleza, y por eso te voy a dar mi trono, para que cuides muy bien la naturaleza.
Y al otro día unos hombres fueron a dañar los árboles, pero ella no lo permitió y les echó un hechizo.
Y esto es todo. Fin.
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